Respuesta corta: No.
Respuesta larga: Recomiendo una migración informada y escalonada. Cuando comienzas en Linux y el tiempo apremia, no puedes darte el lujo de no cumplir los plazos y para eso está el dual boot con Windows, o el selector de arranque de la BIOS, seleccionando el disco con Windows o el con Linux, o una WM.
El primer escollo es entender qué es Linux, cuales son sus partes, que opciones hay, cuál es la más apropiada para el hardware y el estilo de trabajo que a uno le acomoda. Al principio parece un mar interminable de términos raros y variantes disponibles. Se puede leer, ver videos y preguntar a las IAs para comenzar entender, y simultáneamente practicar instalando y usando alguna distro recomendada para principiantes como Mint o MX Linux.
Aparecerán las primeras dudas y problemas a resolver, ¿Instalo otra suite ofimática o me satisface la que viene por defecto? ¿Cuál reproductor y cual navegador me conviene o me quedo con los que traía la distro? ¿Cómo cambio la ubicación de los íconos en el panel (=barra de tareas)? Entonces, a seguir aprendiendo con una IA y tutoriales.
Una vez que ya tienes soltura en tu "distro con rueditas", rebobina y replantéate, según tu hardware y gusto personal: ¿me satisface esta distro?, ¿cuál entorno de escritorio me acomoda mejor?, etc.
Para evitar un distro hopping eterno, recomiendo que haber entendido bien las partes básicas de Linux, las opciones disponibles y sus ventajas y desventajas.
Suerte.