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lo más probable es que los ratones hayan estado en el barco como parte de algo en bodega que llego al area de ciertos pasajeros.

pero lo preocupante de todo es que la nueva cepa sea transmisible entre humanos, ya que no hay vacuna para el hantavirus, por lo que solo dependes de que tan bien tengas el sistema inmunitario.
 

Furia Roja

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lo más probable es que los ratones hayan estado en el barco como parte de algo en bodega que llego al area de ciertos pasajeros.

pero lo preocupante de todo es que la nueva cepa sea transmisible entre humanos, ya que no hay vacuna para el hantavirus, por lo que solo dependes de que tan bien tengas el sistema inmunitario.

Aca el itinerario completo:

Porque claramente la peor idea posible era meter a casi 150 personas en un hotel flotante durante semanas en medio del océano… y sí, exactamente eso terminó pasando. El crucero de lujo MV Hondius salió el 1 de abril desde Ushuaia rumbo a África. Paisajes de la Antártida, cenas elegantes, vino, fotos para Instagram y probablemente gente diciendo: “Necesitaba desconectarme del estrés”. Bueno… se desconectaron tanto que terminaron en una película de pandemia premium edición océano.

A bordo iban 147 personas. Todo parecía normal hasta que un pasajero holandés de 70 años comenzó con fiebre, dolor corporal y diarrea el 6 de abril. Lo lógico habría sido alarmarse un poco. Pero no. El viaje siguió.

Cinco días después el hombre murió dentro del crucero. Y aquí entra la parte donde uno entiende que la humanidad jamás sobreviviría una película de terror: el cuerpo se quedó dos semanas en el barco. Sí. DOS. SEMANAS. Imaginen pagar miles de dólares por un crucero de lujo y descubrir después que parte de la experiencia incluía desayunar buffet mientras un cadáver viajaba contigo por el Atlántico.

Pero espérense porque todavía falta lo mejor. El 21 de abril bajaron el cuerpo y a la esposa del fallecido en la isla Santa Elena. También descendieron otros 23 pasajeros que seguramente pensaron: “Qué viaje tan raro, pero al menos ya terminó”.

Pues no.

Porque mientras unos abandonaban el barco, otro pasajero británico empezó con fiebre, problemas respiratorios y neumonía severa. El hombre terminó evacuado de emergencia el 27 de abril mientras el resto probablemente seguía preguntando si la cena formal todavía iba a realizarse.

Mientras tanto, la esposa del primer fallecido llegó enferma a Sudáfrica y literalmente se desplomó en el aeropuerto de Johannesburgo. Murió un día después. Luego apareció una pasajera alemana con síntomas similares. También murió.

Y fue hasta ese momento cuando las autoridades finalmente dijeron: “Quizá sí deberíamos investigar qué demonios está pasando en este crucero”.

El 2 de mayo descubrieron que era hantavirus. Y no cualquier hantavirus. La cepa Andes. La versión del virus que sí puede transmitirse entre humanos. O sea que durante semanas hubo personas encerradas compartiendo aire, comida, pasillos y áreas comunes mientras un virus mortal circulaba discretamente por el barco como invitado VIP.

El 4 de mayo confirmaron oficialmente el brote y prohibieron que la tripulación bajara en Cabo Verde. Pero todavía faltaba el clásico plot twist internacional.

El 6 de mayo apareció en Suiza uno de los pasajeros que había bajado antes del crucero. También tenía síntomas. Porque evidentemente esta historia necesitaba expansión global.

Ahora varios países rastrean pasajeros y contactos mientras la OMS mantiene vigilancia epidemiológica. Básicamente, lo que comenzó como un viaje exclusivo por la Antártida terminó convirtiéndose en “Contagio 2: ahora en altamar”.

 
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