Yo creo que acá la cagó el suizo no más, quiso pasarse de vivo y quedó como huevón no más.
El nivel de ingenuidad del suizo, creer que podía hacerle trampa a los argentinos, inventores de las trampas.
De todas maneras, estaba cantado que los suizos iban a perder, con 11 o con 10. Si no tenían nada que hacer ahí. Puros quesos.